
La Poesía no es una respuesta
Y aunuqe a veces creemos saber lo que es y bien conocemos al que ya lo dijo todo, aunque entendemos de sus carencias y de sus milagros, aunque conocemos su cara y la hemos visto desde cerca y balbuceamos en su nombre, eso no se transforma en respuestas.
Y es que la poesía no explica nada, sin embargo, en ciertos lugares, a cierta hora del día o de la noche, lo explica todo.
Y esto no es un juego de palabras, aquí no estamos para esos juegos.
La poesía no explica nada porque sus respuestas son confusas, inaplicables a la hora de planificar el mundo, de asegurar nuestro futuro… pero también lo explica todo porque a veces no buscamos planificar ni entender, sólo queremos oír la voz de aquel que vivió en nuestro nombre, que vio lo que hubiésemos deseado ver, que escuchó lo que necesitábamos escuchar.
Así por ejemplo, cuando leo:
“Suerte para quienes recibieron dones oscuros
y no fortuna Los he visto despertarse
a orillas del mar y encender un cigarrillo
como sólo pueden hacerlo quienes esperan
bromas y pequeñas caricias Suerte
para estos proletarios nómadas
que lo dan todo con amor”
Sé que Roberto Bolaño no me está dando una respuesta, no me está explicando el mundo, no me está ensañando a planificar mi día de mejor forma, sino que simplemente me dice cómo experimenta el destino de quienes nada tienen, pero que a cambio lo tienen todo (o casi todo). Y al leerlo, no sólo entiendo su mensaje, sino que además puedo ver el mar, sentir, por qué no, el viento salado en mi cara, recordar las oportunidades perdidas y la sonrisa de los amigos muertos… No, la poesía no es una respuesta, pero sí un momento para estar menos solos, para volver a vivir aquello que nos hizo lo que somos, para agradecer los oscuros dones que hemos recibido en lugar de la fortuna.
La poesía no es una respuesta
Pero en las noches como esta, no se me ocurre una mejor compañía.
Poemas, por Millaray González:
Súbito
jugar con espejos
(labios rozando el gemido)
ese desastre en mi verbo,
derramándose.
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Creeré de vez en cuando
que un perder(nos) de la misma orilla
es desmoronar el horizonte.
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SE/NOS/FUE
Hay sombras
que no duermen.
Se las ve insomnes
de noche
ocultasenalmohada
pero cómo te gusta morder la noche
abrir tu cuarto
dejar que el viento sople
(sin prisa)
cálido,
quizás de nostalgia
quizás de ayer
y de tanta palabra suelta.
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No te nombro
El fuego se enciende de melodía anónima.
-¿Escuchas cómo se va el aire?
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Hábito de abril
A Cecilia, quien dibuja su rayuela al revés
abrir sus caleidoscopios negros
observar el cielo al revés
desayunar vértigo amargo
y exiliar(se)
abortar la/su tierra
por un fuego ausente.
Vendo dolor
a 10 mil pesares
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Extraño la sobra de tu palabra
El eco rojizo que en mi voz guardaste
Y que gustan de volver en cada respiro
Buscando el aroma de fuego que (des)viste mi piel
En el frío de las manos sostenidas en un Sol
Extraviándose, en el pecado de mi memoria
Por el esplendor de un tiempo perdido.
Susurrándome el universo entero
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La palabra Mohosa
Así en las vibraciones,
demorándome.
Cantos de la memoria cerrada.
Aquí, el viento gris perpetuado en los ojos. Aquí, las vísceras aproximándose a la boca. Aquí. Los senos dibujados con lápices secos, Aquí. Los labios dibujados con lápices húmedos. Aquí, la respiración de mi ventana. Aquí y en mi puerta un sabor a óxido. Aquí (y no en otra parte) las bestias en jaula. Aquí la libertad, la delicadeza, el hambre y la muerte. Aquí las mariposas de ayer. Aquí la carne encrucijada; Los huesos anclados a la vibración de tu sombra.
Aquí, también. Demorándome.
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Siempre los ojos
Sosiégame en la voz todo el polvo que se suspende en tu memoria. Tus gritos de hambre después del olvido, tus huellas en perdón con el desierto, tus espasmos en el horror de la belleza. Sí, en el horror de la belleza. Que también es el horror del fuego encendiéndose en el bosque de tu boca.
Y ahí todos los Horrores
El horror al vacío y las bestias del mar /Los puentes de cielo sostenido.
La Venus en revolución con su universo.
Todos,
incluso ese Horror
de cada silencio.
Y nada,
absolutamente nada
Un aire
De suspiro cierto
De voz abierta
De Mi voz abierta
Que es otra guerra
(batallas de ayer)
abismos que se desprenden
desde mis hombros
hasta el cuello del sexo
El horror no es sino
su único respiro
Y en su eco
Los ojos!
siempre los ojos
Imagen: Mujer sin Cabeza, 2008. Por Ámbar.
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