En primer lugar saber que el arte en general y la literatura en particular es, no lo duden, un oficio peligroso. Después mirarnos y mirar la encrucijada. Si se puede, sonreír, si no, no importa, pero eso si correr, correr con los ojos bien abiertos hacia donde no hay absolutamente nada.
Y sin ceremonia de iniciación (como corresponde)
Empezamos

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